EL BLOG DE PARISEC: Beso De Otoño
Ya viene la luz del estío bajando por la ruta de Las Peñas, se diluyen las gélidas níveas invernales en las corrientes rocosas haciendo aún más trabajoso el salto en reversa de los Salmones, inventando sonrisas en las Truchas del Tinguirica.
En una piedra plana, gris, desgastada por corrientes aguas arenosas; escribes, diseñas lo inteligible. Mientras, estático vuelo el Picaflor; batiendo alas con inverosímil prisa (incongruente a su pequeñez) Seca la tinta antes de ser esparcida en profundidades infinitas de mares abiertos, receptivos a las frescuras del hielo derretido con tu nombre y el mío.
A pié descalzo permite el día avanzar en medio de piedras abandonadas al paso de furiosos torrentes jóvenes.
Te detienes, coges mis dedos ya maduros entre tus manos ya expertas, acariciando sobre la ausente tersura del ayer; el sueño de un mañana nuevo, limpio y sin tiempo
El ya encanecido cabello que cubre mis hombros entumecidos, se iza al viento con el aire de tu risa profunda y diáfana .
Humedeces mis labios con los tuyos enseñándome la erguida montaña de Los Andes.
Se cruzan nuestras miradas de otoño aún sacudiendo el alma en las amanecidas…
Ya no duermo cuando duermes, ni descanso cuando descansas, ya no vivo si no vives.
Sólo intento cada tarde. Cuando el Sol acompaña en lluvias luminosas la llegada de la noche, alcanzar la cola de un lucero perdido que nos lleve a navegar nuevos universo y recibir tus besos de otoño.
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