viernes, 4 de marzo de 2011

“El hombre, es el hombre y sus circunstancias”…

Ortega y Gasset “El hombre, es el hombre  y sus circunstancias”…
José Ortega y Gasset, filósofo y ensayista Español, nos habla de ello en su primer  ensayo, los que debieron ser diez, denominado “Meditaciones del Quijote” (1914)
En análisis a esta afirmación filosófica, hemos de comprender qué es  y quien es, él hombre.
¿Que es el hombre? es esta, la primaria interrogante de los pensadores para intentar conocer quién es el hombre, cómo  y por que actúa o es; de una u otra manera.
Es el hombre genéricamente hablando un animal pensante, racional, libre de pelaje o plumaje, que se organiza social, política y económicamente, que puebla y ha poblado por siglos el planeta tierra. Es un ente complejo, sociómano y político.
En términos de creencia religiosa, es una creatura de Dios, sea cual sea la denominación que este tenga cuyo fin; es diseminarse por el globo terráqueo mediante la procreación. Organizándose en el denominado “grupo familiar” respetando normas de diversas categorías, ya sean de orden religioso u otras. Unidas a escalas valóricas, morales o sociales ¿Son estas norma  uniformes y estáticas?
No, en absoluto la movilidad del hombre está ligada a los cambios propios de  su naturaleza. Las culturas se fusionan, se amalgaman y generan nuevos esquemas de comportamiento social, que pueden ser aceptados o repudiados según sea la base ética de la sociedad en cuestión.
Las normas, en términos generales no son estáticas, hoy no es lo mismo que en el  siglo XIX. Tiempos en los cuales matar una gallina ajena era grave delito. Hoy es de mayor relevancia (por fortuna) el femicidio, la violencia intrafamiliar, el acoso sexual. El cual en épocas anteriores era aceptado como un derecho del latifundista sobre sus inquilinos o de los hombres de la familia, sobre las mujeres que desempeñaban las labores domésticas. Y así son muchos los ejemplos que pueden graficar el vaivén del comportamiento social y sus valoraciones de lo que debe ser y lo que es.
Es entonces aquí donde podemos comprender en toda su dimensión cómo el hombre actúa y se regula según las circunstancias.
Si se enseña a talar el árbol no debemos sorprendernos si luego se tala el bosque, si entregamos herramientas para construir una mesa; tampoco debemos sorprendernos que se convierta en mueblista.
Dar los elementos a una persona para que ejerza libremente el derecho de construir su propio destino, no debería ser sinónimo de reproches o castigos. No obstante es de mutuo propio, en diálogos enmarcados en el respeto bilateral, intercambiar criterios que admitan la construcción, más cercana, del actuar correcto.
Materia difícil, EL HOMBRE Y SUS CIRCUNSTANCIAS…

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