La sensibilidad plasmada en poesías, prosas, ensayos u otros escritos de nuestros dos más connotados y noveles poetas, resultan casi incomprensibles en paralelo a la relación que uno y otro tuvieron con sus descendientes.
Yin Yin, en el caso de Gabriela y Malva Marina hija de Neruda.
Algunos ensayistas, en referencia a Neruda, se preguntan que objeto tiene haber buscado y publicitado la existencia de Malva Marina, contado su historia y fotografiado su sepulcro. Más, si el poeta no la menciona en sus escritos y en la vida de él conocida la excluye; inclusive, Neruda, ocasionalmente contribuía económicamente para mantención de la pequeña, quien era cuidada y querida por su familia adoptiva. Familia que la cuidó desde el también abandono de su madre, primera esposa holandesa de Neruda.
Esta “insensibilidad” no se ajusta a los emotivos dulces y descriptivos versos que le permitieron obtener el Premio Novel de Literatura.
Sin embargo, el nombre de la niña es por si un bello poema.
Malva, me lleva al violáceo color de aquella planta que en infusión calma, es una planta erguida usada para sanación del alma, en cuanto a Marina; el mar, el azul del mar calmo, brillante al sol y de reflejos por la noche.
Malva Marina, la niña del mar violáceo de Neruda, aquella que él pensó al nombrarla, sería su mejor poema.
Así Neruda, con la efusión que le caracterizó en el amor, luchas políticas y en las letras plasmadas por su verde lápiz, no soportó la imperfección de lo perfecto. La niña nació con hidrocefalia.
No se buscan juicios de valor ante la creatividad literaria del vate; sin embargo, la pregunta del por qué se hace pública a Malva Marina me digo:
Ella era una parte de él, el adjetivo, el sinónimo, el acento tácito o simplemente la palabra sin caligrafía, que faltaba para conocer y reconocer los por qué de Neruda el hombre, el humano imperfecto.
El epitafio de Malva María, está ausente de los versos de su padre; pero, claramente cargado del amor de su familia adoptiva
Se lee en la lápida:
“Hier rust onze lieveling Malva Marina Reyes",
"Aquí descansa nuestra querida Malva Marina Reyes, nacida en Madrid el 18 de Agosto de 1934, fallecida en Gouda el 2 de marzo de 1943".
Federico García Lorca, amigo del premio Nobel, homenajeó a Malva Marina con un poema…
Malva Marina, ¡quien pudiera verte
delfín de amor sobre las viejas olas
cuando el vals de tu América destila
veneno de sangre de mortal paloma!
¿Quien pudiera quebrar los pies oscuros
de la noche que ladra por las rocas
y detener al aire inmenso y triste
que lleva dalias y devuelve sombras
veneno de sangre de mortal paloma!
¿Quien pudiera quebrar los pies oscuros
de la noche que ladra por las rocas
y detener al aire inmenso y triste
que lleva dalias y devuelve sombras
NERUDA, SIMPLEMENTE UN HOMBRE
21 DE MARZO DÍA DE LA POESÍA
PARISEC 2010


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